domingo, 1 de mayo de 2011

Cómicos del CINIsmo nacional

Hace unos años en la revista El Chamuco realizada por algunos de los mejores moneros de México, había una sección titulada Cómicos del CINIsmo nacional en donde hablaban de los políticos mexicanos como si de comediantes se trataran. Hoy, en este blog retomo con todo respetillo esa idea y menciono quienes serían actualmente esos especímenes.

Rafael Acosta “Juanito”

Solo comparable con Tin Tan está "Juanito". Su debut opaca por mucho a El rey del barrio. En una disparatada historia, Juanito engañado por un oportunista se vuelve delegado, luego intenta ser artista de la TV emulando a su idolo Resortes y el público no para de reir. Se avienta frases como "Muera el prrrrr...pt traidor", hace obras de teatro, anda con teiboleras y se disfraza de luchador social. De antología la escena en que canta La abusadora en un programa de tres pesos.

Pablo Gómez


Pablo Gomez, un maestro de la irreverencia. Su imagen inspiró uno de los viejos gruñones del programa Los Muppets. Es conocido por la comedia El senador fenómeno en donde su frase "le están partiendo la madre a la constitución" lo ubicó entre los grandes del humor lépero junto al difunto Carlos Castillo Peraza. Se quejaba de los cómicos de la vieja escuela y acabó haciendo los mismos bodrios.

Neto Peña Nieto

Otro cómico del CiníSMO Nacional, es Neto Peña Nieto, el Mauricio Garcés de la polaca. Protagonista de comedias cursis que hacen la delicia de los lectores de TVnotas. Se consagró con la película El esqueleto de la niña Paulette comedia con tintes de humor negro, en donde el galán busca a una niña y no se da cuenta que está sentado encima de ella. Un clásico de lo absurdo.






El Jefe Diego

Mis respetos para el Jim Carrey mexicano, Diego Fernandez. Este cuate es la neta, se consagró con la película El senador chiflado en donde se auto-secuestra y luego aparece disfrazado de Santa Claus en una tienda de autoservicio.
Por último brindo un homenaje a Rene Bejarano, protagonista de extraordinarias comedias como ¿Y dónde está el dinero? y Robó, huyó y no lo pescaron. Es famoso por frases como "No hay que ceder" y "No andaba muerto estaba trabajando". Junto a Cantinflas, un maestro para enredar las palabras, en su caso con muchas ligas.

jueves, 24 de febrero de 2011

Los borrachos parlanchines


Ésta podría ser la continuación del tema publicado con el título "El país de los fregones". Dicen que es bien bonito ver llover y no mojarse, según yo (o eso pensaba), ese dicho aplicaba cuando en una reunión te hacías guaje y mientras los demás empinaban el codo, le dabas puros sorbos al sidral disfrazado de cerveza. No voy a negar, que de repente si te entretiene ver a uno que otro teporocho intentando bailar o artículando más de dos palabras, peroooooo... como hace poco me sucedió, tienes que refinarte al borracho parlanchín. Sí, ese que ni te conoce pero dice que en tu mirada ve que eres un ser lleno de bondad. Ese que insiste en que eres a toda madre ¿Y cómo lo sabe? Pues muy sencillo, porque si no fuera así él no te hubiera brindado su confianza. Ese que no sabe si el de junto abandonó a sus hijos pero asegura "Este cabrón es una buena persona". Y cuando ponen música insiste en que ha ido a todos los conciertos del artista en turno, ese que se atreve a decir incluso "Yo voy a ir a ver al Potrillo ahora que esté en las Vegas", como si se fuera a ir en ADO.

Ah! Pero además es el valedor de medio mundo, el que le ha partido la mandarina en gajos a todos los que se le ponen enfrente, el que se mete a Tepito, la Bondojo y Neza ¡Y qué qué qué! Todos se le cuadran. Porque saben quien es el papá.

Es el cuate que habla y habla sobre sus proyectos, pero cada vez que los vuelve a contar le va agregando unos detalles más Xalostoc o sea más jalados de los pelos. Pero así como es un chiras pelas también dice que es la pura nobleza. Porque el borracho parlanchín siempre cuenta que igual puede codearse con la "Socialité" que comer tortilla con frijoles de apizaco sentado en una banqueta con unos albañiles. Porque esos vatos "Son la onda, la neta, porque en la pobreza se sabe querer ¡Ayayaaay!

Lo más extraño de todo es que a los demás les dá por darle la razón y entonces comienzan dialogos como estos:

- Si yo fuera el técnico del tricolor...hic...sabes que hacía güey?
- ¿Qué carnalito?
- Yo....o sea... les metía actituuuuud! Eso es todo manito! La estrategia vale verrrr...
- Tienes toda la razón y ...
- Pérateeeee! Todavía no termino... cómo dijo... ¡Salud! Carnalito no ando pedo pero tu la neta eres la onda-
- No, pues gracias.
- No me des las gracias cabrón. Gracias a ti. Porque...pos...porque ...¡Chúpele!
- Ya así estoy bien, gracias.
- ¡Ah! ¿Me va a dejar ingerir solo? Ya va a empezar de pu...Le voy a contar otra historia...
- No me lo tomes a mal pero ya me voy a dormir. Mañana trabajo.
- ¿Trabajo? Valedor, hay que vivir. No sabemos si vamoooooos...hic...a despertar mañana. Cada día se hace un inche hoyote en la capa de ozonoooo.
- Eso si.
- Ya lo decían los mayas en sus profecías, que el mundo se va acabar. También lo dijo Nostredenus en el código Da Vinci.
-Nostradamus
- El nombre es lo de menos. Porque..el nombre pues no hace al hombre...¿De dónde venimos y hacía dónde jalamos? Ese es el asuntacho...

Y así se pasan horas y horas desparramando sabiduría impregnada de tequila. Y si a eso se le suma que ya briagos quieren darse más a notar y comienzan a gritar, el asunto se vuelve la-men-ta-ble.

Yo por eso mejor hago mis osos bailando o en el peor de los casos me duermo como viejito en la silla.

domingo, 13 de febrero de 2011

El país de los fregones


México nunca va a ganar el mundial de futbol, por lo menos dudo mucho que me toque verlo. Pero qué tal si a alguien se le ocurriera crear la Olimpiada de los choreros, en donde entregaran medallas a los tipos más mitómanos del mundo ¡Uf! Otro gallo nos cantaría. Cualquier Juan Pérez saldría con más preseas que Michael Phelps.


Esto se me vino a la mente el sábado pasado, cuando haciendo mi chamba de "supervisor" de eventos y actividades chafaldranas me topé con un fulano insoportable. Uno de esos tantos cuates que una vez que te pescan ya no te dejan ir. Se trataba de un ruco de unos 60 años, que me aventó el choro de que era maestro de baile, para ser más preciso de cha cha cha, swing y rock y que, al saber que iba a haber un evento pensó "todos estos conocimientos los debo compartir con la muchachada, para que aprendan a ligar chavas en las fiestas, para que se luzcan ¿De qué me sirve ser un chingón si no lo transmito a los demás?". El caso es que, el dizque maestro se subió a la tarima y los chamacos que además iban en calidad de acarreados ni lo pelaron. No pasaron ni cinco minutos cuando les dijo que si no querían bailar y sólo les gustaba brincar como locos, entonces les iba a enseñar defensa personal. Tomó a uno del brazo y le pedía que intentara safarse y el escuincle facilito se lo quitaba de encima. El ruco optó por mejor bajarse de la tarima.


Regresó a donde yo estaba, y me salió con la jalada de que prefirió enseñarles unas técnicas de artes marciales que porque él había estado en los "Yunaited" y allá había obtenido el quinto Dan en Karate Do. Aunque aseguró que su mero mole era el baile y me hizo una muestra gratis. Se aventó unos pasos domingueros como de Resortes pero borracho, y al terminar todavía me preguntó cantadito"¿Qué taaaal? ¿La neta a poco no se ven chidos?", yo no sabía si reír o llorar.


Para desafanarme le dije que tenía que ir a checar a unos chavos que estaban jugando ajedrez ¿Qué creen que dijo? ¡Adivinaron! El karateca bailador resultó ser también un experto ajedrecista. Traía puestos unas gafas oscuras gigantescas y hasta se las quitó para decirme como loco "¿Dónde? ¿Dónde? Yo doy clases de ajedrez, me han contratado en varias instituciones del gobierno federal, pero yo a veces ni cobro. Por que de hecho yo no vivo de esto, vivo de mi carrera de licenciado en administración de empresas" ¡Asustame panteón!


Y si con el fulano que tenía una facha que no dabas un quinto por él no era suficiente, ¡ta taaaan! ¡Qué nos va cayendo la esposa! Era el momento perfecto para poner los pies en polvorosa, pero el ruco me pesca del brazo y me dice "Le presento a mi señora, ella también baila. Dígale qué estaba haciendo hace rato", la verdad a mi me daban ganas de decirle que me estaba aburriendo cañón el viejo. Pero ni maíz, para que no se sintiera mal, le dije que había estado bailando con los chavos. "¿Ya ves mi vida? Lo que pasa jóven -refiriéndose a mi - es que ayer nos fuímos a una fiesta de mi compadre y me aventé bailando siete horas seguidas, las primeras cuatro nomás para entrar en calor. Estuvo de poca madre". Le dije al ruco que ya me tenía que ir y por fin me dejó en paz, no sin antes decirme que su señora era asesora de una ñora que anda metida en la política (la cual no voy a nombrar porque es una ratota de dos patas y capaz que se me aparece).


Así están las cosas, cuates como ese señor que se las dan de muy conocedores de tocho morocho, te los encuentras como la vitacilina, en la chamba, en el taller y en la cantina. Y así como este mono era Karateca-bailarín-empresario-ajedrecista, hay otros que son mecánicos-actores-futbolistas, cantantes-electricistas-chefs-técnicos de futbol y otras cientas, qué digo cientas, miles de combinaciones diferentes.


Yo por eso digo Si los mexicanos somos fregones, lo malo es que el resto del mundo no se ha dado cuenta ¡Qué caray!

domingo, 23 de enero de 2011

LA INSOPORTABLE GRAVEDAD DEL SER...MAMÓN


Hace un par de semanas, un amigo me invitó a la inauguración de una galería en la Roma, cuyo nombre no tiene importancia. Salí decepcionado al ver que al arte también le ha pegado la crisis de una forma quizá nunca antes vista. El hecho es que en las redes sociales durante todo el mes se había anunciado con bombo y platillo, la presentación de unos videos dizque muy vanguardistas, creación de unos fulanos europeos. Para no hacer el cuento largo, en un cuarto de tres por tres hicieron la dichosa proyección. Como llegamos media hora tarde nos tocó lugar hasta atrás, y ahí por donde se alcanzaba a ver algo, fue que observe a la mujer rubia que salía en la pantalla, una ñora que se veía más pasada que los chemos que están afuera del metro Insurgentes. El corto que parecía grabado con un celular que se ganaron en la caja de los corn flakes, estaba para llorar.

Pero eso sí. Nunca faltan los pseudo-intelectuales que aseguran que cosas tan infames como esas están impregnadas por un "espíritu artístico de gran calidad y fuerza expresiva". Sí, así con esas mismitas palabras. Fue entonces que ya sumido en el aburrimiento, di mis dizque impresiones acerca del siguiente cortometraje en donde unos vagos se están dando sus catorrazos en la calle como viles microbuseros de la ruta 2.

“Una apología de la violencia urbana”, “Una danza dramática en una pista de concreto”, esa y otras jaladas que me saqué de la manga, bastaron para que uno que otro incauto asintiera con la cabeza, jajaja. Estoy casi seguro que alguno de esos tipos, con aire de grandeza las van a repetir en una reunión.

Eso me recuerda la escena de una de mis películas favoritas, Annie Hall. Woody Allen está formado para entrar al cine y mientras espera, un tipo no para de hablar sobre Marshall McLuhan, el teórico de la comunicación. Con su acostumbrada neurosis, Woody intenta corregir al fulano, al grado de que el mismísimo McLuhan aparece en escena para darle la razón a Woody. Así muchas veces suceden las cosas en el mundo real. Leemos la obra de alguien y nos sentimos capaces de dar una cátedra, en ocasiones ni nos damos cuenta de que tergiversamos el sentido original y nos aventuramos a profundizar sobre los asuntos más intrascendentes. De ahí que se compare a Kurosawa con Tarantino, a Hitchcock con Shyamalan, a Pelé con Ronaldinho, jajaja.

El chiste es que para estos sujetos pseudo-intelectualoides, pareciera que el decir que han leído a determinado autor desde la primaria los convierte en las personas más sabiondas aún cuando no hayan entendido ni papa. O que reírse a carcajadas viendo en el cine una película en donde hacen una broma referente a Kant, Nietszche o Arístoteles, hará que la gente los busque con la mirada y piense ¡Wow! Qué sujeto tan inteligente.

Otra característica clásica de estos cuates es que, según ellos desconocen cualquier situación o tema relacionado con lo que la mayoría considera naco. Dicen no conocer a Cuauhtemoc Blanco porque no les gusta el futbol, aunque al tipo nos lo metan hasta en la sopa. Por lo general dicen sentirse asqueados con las películas mexicanas ya que solo ven cine franchute, pero se sienten orgullosos de los churros de luchadores porque esas cintas son "De culto"(reconozco que de menos son divertidas). Se emocionan con "El topo" y hasta contribuyen a que crezca la leyenda de que era la pelí favorita de John Lennon, cuando ni les consta. Aseguran que no ven la tele, solo el canal 11 y el 22. Y Traen siempre la misma camisa mugrosa como don Gael García Bernal, ya que argumentan que tienen mejores cosas que hacer que andar pensando cómo se visten ¡Fodongos!

En fin... si se te acerca un mono de estos, corre, no voltees pa´atrás y cuentaselo a quien más le confianza le tengas ¡Mucho ojo!

miércoles, 5 de enero de 2011

Stiglitz les mete un susto!


Pasé toda una semana buscando en Internet una película lo suficientemente chafaldrana para hacer mi acostumbrada cachubi-sinopsis. Hasta que cambiándole a la telera me encontré con un canal de cable en donde sacan bodrios mexicanos al por mayor.

Justo estaba empezando una obra maestra del humor involuntario ¡No bueno! Ed Wood comparado con el descerebrado que dirigió semejante cosa, es un genio. El título: Mente Asesina.

La película inicia con un chorazo en donde según explican que se trata de una historia verdadera ocurrida en un pueblo fronterizo, acto seguido se escucha una rolita casi plagio de Tiburón. Por la secuencia de créditos se nota a leguas que es un video-home de tres pesos, protagonizado por…¡tatatataaaaaan! ¡Don Hugo Stiglitz!

En una clínica con instalaciones que parecen baño de gasolinera, el Doc. González (Stiglitz) con cara de loco desquiciado le trepana el cerebelo a un tipo, ante la mirada de una enfermera que sospecha que el médico está medio locadio. A las dos horas le cae un abogado diciéndole que, ya solo falta ultimar detalles para que se lleve a cabo el divorcio que deje a su vieja libre. González se enchila, no quiere divorciarse. No cabe duda, si está loco el pobre.

El Doc pa´consolarse busca la compañía de una seño que está medio federal pero que le da entrada. En escena dizque erótica, el vetarro que de joven aprovechaba cualquier oportunidad para encuerarse, le da sus bechos y apapachos a la doña, pero como chamaco adolescente ni el pantalón se quita. Luego le confiesa a ella, que lo que le duele es que su señora lo deje… pero que lo deje sin varo porque es un mantenido.

El abogado resulta ser cuatacho del señor que anda con la ex mujer del doctor.

En escena que dura como 10 minutos, González se pasea una pistola-sin albur- por toda la frente. Lo peor del caso, es que le ponen una música de fondo que parece de programa cultural del canal 22. El director creyó que le íbamos a agradecer que nos regalara tanto tiempo de Stiglitz demostrando su “histrionismo”.

El doctor espera a que el abogado salga de su cantón y ¡Tómela! Lo despanzurra con su coche. Después de asistir al funeral, espera a que caiga la noche y se mete al panteón (otra vez la musiquita que ahora parece del ballet del cascanueces). Como el velador lo cacha también le da matarili. Abre la tumba del difunto y le mocha la tatema. Y todo para quemarla en una tina con acido. Lo curioso es que se ve clarito como el cráneo se deshace y al poco rato se lo regala a su patrón de la clínica. De pena ajena el asunto.

El Doc. González se deschaveta totalmente, le da el síndrome de López Cobrador y ve complots hasta en la sopa. Entonces, se propone echarse al plato a todos los personajes de la película. Primero busca a la señora de cascos ligeros, y con el pretexto de que la va a invitar a un lugar rete suave, se la despacha. Va a casa de su ex señora y le tira el choro de que no la va a dejar en paz, pero se va sin conseguir su objetivo. Una enfermera sospecha de él y para que no vaya a rajar le suelta unos karatazos. Sí, así de nefasta es la historia. Faltan 10 minutos para que acabe la pelí y el director en ese tiempo resuelve el asunto de volada. Un mudito que parece clon de Danny Trejo, se da cuenta de que el cráneo que le regaló González al ruco, tiene un diente de oro igualito al que tenía el abogado. Un especialista lo confirma. Quién sabe cómo pero en la escena siguiente, González ya tiene secuestrada a la mujer, la policía llega antes de que la trepe al coche y se arma la gorda. Al final le dan sus plomazos al viejo loco. Y la ex que parece que tomó clases de actuación con René Casados, se avienta la frase lapidaria: Ahora lo entiendo todo ¡Mi marido tenía una mente asesina!

¡Háganme el re cochino favor! ¡Esta bien que mamen pero que no se cuelguen de la ubre!

lunes, 27 de diciembre de 2010

El conquistador, Khan antes de Genghis


Nota escrita por su servilleta y publicada en el blog de la extinta "Chaqueta Cinéfila" (2009)


Después de asistir a la premier de la escatológica Brüno y de la insufrible 2012, por fin tuve la oportunidad de ver un estreno que amerita ser recomendado ampliamente. Se trata de El conquistador, cinta dirigida por Sergei Bodrov nominada al Óscar como mejor película extranjera.

El conquistador es una majestuosa cinta épica que retrata la niñez y juventud de quien estaba destinado a convertirse en uno de los más grandes guerreros en la historia de la humanidad: Genghis Khan.

Los esfuerzos de Temudjin para unificar a las tribus mongoles se originan cuando siendo pequeño es testigo del asesinato de su padre y, obligado por las circunstancias debe separarse de su familia incluyendo a su joven prometida. Años después regresará para vengarse enfrentando no sólo a sus enemigos, sino a aquéllos que alguna vez le tendieron la mano. El director ruso Bodrov nos presenta al ser humano detrás del líder militar, al padre cariñoso y al esposo devoto, capaz de convertirse en el más sangriento victimario en el campo de batalla.

El conquistador, es una aventura en la que se funden el drama histórico y la leyenda. La película cuenta con una fotografía espectacular y unas secuencias de acción extraordinarias que nada envidian a grandes producciones hollywoodenses como Gladiador o Corazón valiente. De hecho, algunas escenas recuerdan – guardando las debidas proporciones – los enfrentamientos entre samurais en algunas cintas del mítico director japonés Akira Kurosawa.

El conquistador de Sergei Bodrov apunta a convertirse en una de las mejores propuestas fílmicas de la temporada. Disfrute una buena película y olvídese de los desastres apocalípticos y los seudo-vampiros.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Rocky, el rey de los cocolazos!

Que extraña sensación me provoca ver a mis heroes de la niñez convertidos en unos vetarros con credencial del INSEN. Saco esto a colación porque hace unas orugas me chuté otra vez ese placer culposo - o más bien penoso- llamado Rocky 4. La que parecía ser en 1985 la última parte de la saga y una de las peores pelis de Silverio ( luego se superaría a él mismo con cosas aún más chafas) es la más clara muestra del cine de propaganda política que imperó en los tiempos del preciso Ronald Reagan. Era la época en que abundaba la ropa con estampados de Mickey Mouse y banderitas con las barras y las estrellas.


Pero, vayamos mejor con la Cachubi-sinopsis.


Como recordarán o si no saben, se los paso al costo, Rocky Balboa en la primera parte era un boxeador al que ya solo le faltaba rebuznar. Chaval pero ya ruco para debutar como profesional solo desea la oportunidad de enfrentar al morenazo de fuego Apollo Creed. Al final pierde pero todo el público le reconoce haber dado pelea y aguantar hasta el último round. La gente se emociona, la cinta gana el Oscar y hasta a Stallone lo nominan a mejor actor por parecer idiota (como diría Groucho Marx, No se dejen engañar en realidad es un idiota!)


Obvio era que debido al éxito obtenido llegara la secuela donde Rocky se venga y gana y ya encarrerados una tercera parte en la que ya hay triangulo amoroso entre el semental italiano, su ñora y Apollo, quien ya anda muy cariñoson con su ex-rival y hasta lo entrena para que se surta al Mr. T


Total, que en la cuarta parte que más bien parece una sucesión de videoclips, eso sí con uno de los mejores soundtracks que he escuchado, Rocky quien por obra y gracia del señor pareciera que entre más guamazos le dan más intelectual se vuelve, sufre la perdida de su negrito consentido. Apollo Creed se avienta un tiro con Ivan Drago, un ruso al que para no variar ponen con cara de palo, que habla como robot y que no es capaz de hilar dos frases por si solo. Y es que para los gringos, los comunistas son insensibles y malos muy requetemalos, peores que la carne de puerco. Pero para que se dé un quemón, los hijos del tío Sam le preparan tremendo show antes de la pelea con bailongo de James Brown incluído. El ruso, más bien parece indio bajado del cerro a tamborazos. Después de ponerle una tranquiza al negro, que uno hasta termina agradeciendo porque Apollo es un higadazo, el casi brother de Rocky cuelga los tenis.


Ya se lo imaginaran, como si fuera la muñeca fea, Balboa se la pasa llorando por los rincones (yo sospecho que si le daba su arrimón de cayo al moreno). Ni su señora ni su hijo lo consuelan. Entonces decide chutarse unos rounds con el ruso gigantón. Y para que vean que es re machin, que que que queeeee! No se conforma con retarlo sino que además va a hacer un sacrificio que para cualquier gringo sería la muerte: Viajar a la Unión Sovietica, lugar que de plano representan como si fuera el polo norte, con toda la gente vestida de militar y en el que Rocky desayuna, come y cena hielo porque como insisten en hacernos creer los gringos la cosa allá está muy jodida.


Mientras al ruso lo entrenan como si fuera una maquina sin darle si quiera un apapacho, el querido Rocky es apoyado por su ñora y por el cuñado mantenido, para que el respetable público vea que la familia imperialista si sabe querer, no como los comunistas que son bien ojaldras. Incluso el mentado Paulie, el cuñado que ya mencioné, antes de que suba al ring le dice: Ay que tu eres mi idolo, que yo quisiera ser como tú, que deja que te dé tu beso, bla, bla, bla...¿Pues cómo no? Si desde la primera parte el bolsón le gorrea todo!


Los pobrecitos sovieticos a falta de un escenario como Las Vegas, se las arreglan para montar un ring en una choza digna de un evento de esos que hacen acá en la alameda. Ahí como es de esperarse, la gente abuchea a Rocky, le gritan ¡La turca que la mía es rusa! y le avientan agua de riñon. Pero, el fortachón se faja su calzón de estrellas y no se achicopala. Ivan Drago dice Quiubooo! Aquí nomas mis chicharrones truenan! Y empiezan los catorrazos.


No se necesita ser un experto en boxeo para darse cuenta de que ambos son malísimos pero aguantadores, sueltan golpes a lo loco y ni de milagro meten las manos para taparse. Como si fueran paleros de partido político, los asistentes empiezan a corear el nombre de Rocky.


Según habían dicho al principio que el ruso daba puñatazos de 800 kilos pero al Silverio le hacen lo que el viento a Juárez. Se cae y se levanta como si nada. Brinca y le da sus cocolazos al güerejo que le saca como 50 centímetros (sin albur). Lo deja en calidad de bulto y cuando uno cree que va por fin a terminar el bodrio con la imagen del héroe cubierto con la banderola de los USA... ¡Zas! Viene lo peor de todo. Balboa se anima a dar un discurso moralista más chafa que los de Cantinflas en su época más decadente. Gorbachov se emociona y llora. Los rusos terminan adorando a Rocky y todos felices y contentos. FIN.


Y yo me pregunto ¿Para cuándo pelea Rocky con Pacquiao?